Soy Andrea Romero, lideresa comunitaria, activista social y gestora en salud pública. Durante más de dos años he trabajado directamente en territorio en el Programa de ITS y VIH del departamento de Risaralda, acompañando comunidades históricamente excluidas: personas que viven con VIH, personas trans, trabajadoras sexuales, jóvenes, población diversa y familias que han sido invisibilizadas por el Estado. Mi liderazgo no nace de la maquinaria política, sino del trabajo real, del contacto directo con la gente, de escuchar, educar, acompañar y defender derechos en contextos donde muchas veces el Estado llega tarde o no llega. Soy una mujer que ha vivido el estigma, la discriminación y el miedo, pero que decidió transformar esa experiencia en una causa colectiva. También soy artista y DJ, porque creo en el arte como herramienta política, pedagógica y de sanación social. Mi identidad integra lo comunitario, lo cultural y lo político.
Soy una lideresa social y candidata al Senado de la República de Colombia, con una trayectoria comprometida con la igualdad, la inclusión y la construcción de paz en los territorios.
He sido miembro activa en la formulación y propuesta de la Ley Sara Millerey, una iniciativa orientada a la defensa de los derechos y la dignidad de las comunidades históricamente excluidas.
Reconozco y trabajo a partir de las necesidades reales de las comunidades colombianas, promoviendo la equidad, la inclusión social y el respeto por los derechos humanos de todas y todos los residentes del país.
Actualmente participo como voluntaria en el proceso de Consejeros Nacionales de Paz, aportando a la construcción de escenarios de diálogo y reconciliación.
He sido gestora de la Semana por la Paz en Risaralda y de la Pasarela Diversa, espacios que fortalecen la convivencia, la diversidad y la cultura de paz mediante el arte, la participación ciudadana y la inclusión social.
Mi propósito es promover entornos de paz, justicia social e inclusión, utilizando el arte, la cultura y la participación comunitaria como herramientas de transformación social.
Trabajo por el reconocimiento legal de las familias diversas, entendiendo que en Colombia existen múltiples formas de construir hogar basadas en el afecto, el cuidado y la responsabilidad compartida.
Defiendo la protección integral de niñas, niños y adolescentes, garantizando que crezcan en entornos amorosos, seguros y libres de violencia, sin estigmatización ni discursos de odio que vulneren su dignidad o sus derechos.
Impulso políticas públicas que respeten y protejan la diversidad familiar existente en Colombia, promoviendo la igualdad ante la ley, el acceso a derechos y el fortalecimiento de vínculos familiares como base para una sociedad más justa, incluyente y en paz.
He trabajado directamente en territorio en el Programa de ITS y VIH del departamento de Risaralda, acompañando a comunidades históricamente excluidas que enfrentan barreras reales de acceso a la salud y a sus derechos. Mi experiencia no ha sido desde el escritorio, sino desde el contacto directo con personas que viven con VIH, trabajadoras sexuales, jóvenes, población diversa y familias que han sido invisibilizadas por el Estado.
Este trabajo me ha permitido comprender que la salud pública debe ser preventiva, integral y sin estigmas, y que las políticas no pueden construirse de espaldas a la realidad de la gente. Escuchar, acompañar y educar en territorio ha fortalecido mi convicción de que el Estado debe garantizar atención digna, enfoque diferencial y respuestas concretas para quienes históricamente han quedado al margen.
La experiencia en Risaralda reafirma la necesidad de llevar estas voces a los espacios donde se toman decisiones, para que la salud, la dignidad y los derechos humanos sean una prioridad real en la agenda pública del país.
Promuevo el Encuentro Unidos por la Paz, un espacio cultural y comunitario donde artistas emergentes presentan sus propuestas artísticas y se articulan en torno a la construcción de paz y el fortalecimiento del tejido social en la región. Esta iniciativa reconoce el arte como una herramienta efectiva de diálogo, prevención de violencias y transformación social, especialmente entre jóvenes y comunidades históricamente excluidas.
Además, como DJ y productora musical, desarrollo proyectos artísticos que integran mensajes de sensibilización sobre el estigma y la discriminación asociados al VIH, utilizando la música como un medio pedagógico y de impacto social. A través del arte y la cultura, promuevo narrativas de respeto, inclusión y derechos humanos, convencida de que la transformación social también se construye desde los escenarios culturales.